
La Escuela Comarcal de Música, enseñanza arraigada a la tierra
25 de Enero 2021El curso 1994-1995 lo recuerdo como un tiempo de ilusión y de avidez para crecer como músico y como docente. Fue el primer año académico en que fui contratado por una escuela de música para trabajar después de un largo periodo de formación al conservatorio. Transmitir todo aquello que me rondaba por dentro era un verdadero reto.
Por aquel tiempo ya llevaba escritas algunas obras (Piezas íntimas para guitarra, Tonet, Azenet 1238, Laura ’94 y algunas piezas vocales) y dirigía la Agrupación Coral y la Banda Joven de Atzeneta reciente fundadas, además de la Unión M. de Montichelvo. También recuerdo que en aquel tiempo empezamos las primeras clases de dirección con el maestro Norman *Milanés en la Pobla del Duc, germen del futuro Curso de Dirección de Banda que encabezaría José R. Pascual-Vilaplana, del cual formo parte actualmente como profesor.
Hasta aquí todo puede ser de lo más normal; un joven acabado de salir del conservatorio y que empieza a trabajar con la música. Era un hecho bastante normal, puesto que había trabajo. La cosa característica radicaba en que iba a trabajar en mi comarca y, además, en un proyecto innovador, yo diría que único: la Escuela Comarcal de Música de la Vall d’Albaida. El nombre era tan grande como las pretensiones que teníamos aquel grupo de jóvenes. Muchos le auguraban una decadencia rápida, pero como que las entidades son las personas que las forman y aquel grupo humano supo conducir el proyecto con mucha diligencia, a pesar de las dificultades lógicas, en pocos años nuestra entidad; «la escuela», como siempre lo denominamos, se convirtió en uno en lo referente a todo el país, especialmente para ser líder al formar a su profesorado en pedagogías ya contrastadas en el ámbito mundial. Por aquí pasaron figuras como Remigi Morant (UV), Ana Luisa Frega (World- ISME), Diego Ramon (Sistema Kodaly), Maravillas Díaz (ISME-España), sistema Estrellita de Yamaha o el mismo Emilio Molina (IEM). Todo esto encara en el siglo pasado, cuando a nuestro alrededor era muy complicado encontrarnos un proyecto tan enriquecedor y desafiando.
La nuestra bien querida Vall de Albaida siempre ha tenido un sentido comarcal muy marcado, yo diría que referencial en todo el País Valenciano, y en la vertiente musical, gracias al paraguas de Juventudes Musicales y a todas las sociedades musicales que son sus brazos, hoy tenemos un ente empoderado y forzudo como el mismo Benicadell que nos corona y nos da cohesión, sentido y sobre todo sentimiento para poder hacer música, aprenderla y enseñarla arraigados en la tierra. Parafraseando Estellés: «Aquí nos parieron y aquí estamos…»
Ramón García i Soler
Compositor y Director